Ene 052013
 

Tras leer en la publicación mensual del Ayuntamiento (editorial de diciembre’12)  “Fuenlabrada Ciudad” un articulo sobre creación de una oficina de desahucios, dos compañeras y yo revista en mano y como oro en paño (no sea que perdiéramos tal maravillosa información…) raudas y veloces nos plantamos tras el mostrador donde se suponía podrían responder a nuestras preguntas… ¿Dónde? Allí, claro, en el Ayuntamiento de Fuenlabrada.

– Buenos días…

– Buenos días, en qué les puedo ayudar?

– Pues mire usted, veníamos a preguntar por la oficina de ayuda para los desahucios…

–¿Cómo…? –Aquí la funcionaria puso cara de “mí no comprender…”.

– Sí, mire usted, que hemos leído en la revista del Ayuntamiento –Elena se gira para atrás– Pilar pásame la revista, anda, por favor… –Pilar se la pasa y Elena prosigue– Pues eso, mire, aquí lo pone bien clarito… –y Elena lee literalmente el párrafo–”…Sesión ordinaria. Moción para paliar el drama social de los desahucios. Apoyo por unanimidad para que cambie la Ley Hipotecaria y a la iniciativa del alcalde para que puedan hacer bonificaciones en el IBI, que las plusvalías las paguen los bancos y la puesta en marcha de una oficina de ayuda y asesoramiento a personas desahuciadas…” –Elena levantó la vista de su lectura para encontrarse nuevamente con la mirada de la funcionaria…

–Ahhh… sí… espere… –y la funcionaria consultó con otras funcionarias…– Esto es arriba, en la 4ª planta, en Atención al Consumidor…

Elena, Pilar y yo nos miramos con los ojos muy abiertos..

–Perdone… –esta vez fui yo quien se preguntó…– entonces es que no tenemos esa oficina aquí…

–Arriba en la 4ª planta les podrán atender. –Repitió con muy buena dicción la señorita funcionaria.

Pues nada, sonrisas aparte y amabilidades las necesarias, cerramos la revista navideña, (panfleto informativo de autobombo y platillo) y nos dirigimos al ascensor hacia la 4ª planta.

–Buenos días…

–Buenos días, en qué las puedo ayudar?

–Pues mire usted, veníamos a preguntar por la oficina de ayuda para los desahucios…

–¿Cómo…? –Aquí la nueva funcionaria también puso cara de “mí no comprender…”.

–Sí, mire usted, que hemos leído en la revista del Ayuntamiento… –Elena ya no se giró hacia atrás, llevaba la revista en la mano bien abierta y bien dispuesta…– y al preguntar abajo en información nos han mandado para aquí… pero claro… esto no se corresponde, no…??

–Puuueeessss… no, no, aquí no es…

–Y entonces…? Dónde está esa oficina…? –Nosotras nos mirábamos de hito en hito…

–…Pueeeesssss… –balbuceaba la funcionaria…– no sé…

–Ajammm..!! –Aquello se ponía interesante, parecíamos investigadoras de película– es decir… que en el Ayuntamiento no está..!! –exclamamos triunfales.

La funcionaria ni abrió la boca, simplemente negó con la cabeza…

–De acuerdo… –adelanté un paso– pero lo que si está claro es que deberían poder informarnos donde se encuentra esa oficina, porque no tiene sentido que de abajo nos hayan mandado aquí arriba!

–Espere que voy a hacer unas preguntas…

La funcionaria se levantó y se acercó a la mesa de otro compañero… Desde hacía rato éramos la “comidilla” de todos los empleados pues disimuladamente levantaban la vista de sus ordenadores cada tanto y los más atrevidos se hacían señas unos a otros.

–… ¿?¿?¿..

Pilar, Elena y yo, conscientes de ello, nos mirábamos sonrientes.

–Pues… miren… –regresó la funcionaria con la lección aparentemente bien aprendida– a efectos de atención al desahuciado sí podemos atenderles, se recoge la documentación y les indicamos los pasos a seguir…

–A ver si nos entendemos… –le interrumpí– el caso es que la revista del Ayuntamiento anuncia la creación de una Oficina de Desahucios y por lo que vemos no existe! O por lo menos no existe aún… Y cuando la gente viene al Ayuntamiento a preguntar, se le manda a la 4ª planta de atención al Consumidor… donde después de muuuuucho insistir –podríamos habernos ido al minuto de la conversación…– parece que sí hay alguna formula “alternativa”… que  por lo que usted nos dice… consiste en recoger la información…

En este punto de mí monologo se nos acercó uno de los funcionarios (uno de los que anteriormente había puesto la oreja) y al tiempo que se mesaba la barbilla y con el otro brazo protegía su pecho se incluyó formalmente en la conversación.

–Buenos días…

–Buenos días, en qué les puedo ayudar…?

–Pues mire usted… que aquí parece que no conseguimos encontrar la oficina que tanto anuncia el Ayto… –Elena movía la revista a modo de abanico– y queremos enterarnos, pues somos del 15M y cuando los vecinos vienen a la asamblea a preguntarnos qué pueden hacer para no quedarse en la calle, lo suyo es darles una respuesta, y no marear la perdiz de un lado al otro… ¿no?

 

Y ahora ya aquí me salto la crónica y finalizo diciendo que tras toda la posterior charla lo que sacamos en claro fue lo siguiente:

La oficina como oficina física no existe.  Aunque sí se está preparando al equipo que supuestamente va a trabajar en ella. Actualmente (y mientras tanto) es en la 4ª planta del Ayuntamiento, en Atención al Consumidor, donde podría decirse que… de manera “virtual”, coexiste dicha oficina junto al resto de las reclamaciones que como consumidores estafados hemos hecho alguna vez.

Ironías de la vida… no???

 

 

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  Un Despiste a “Pues mire usted, veníamos a preguntar…”

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